Detección y diagnóstico de los trastornos mentales en el trabajo
Cada trabajador tiene actitudes diferentes de acuerdo al grado de salud,
competencias, expectativas, valores y motivaciones, que condicionan su grado de
satisfacción y/o insatisfacción laboral y vital.
Las personas con algún trastorno mental experimentan diferentes alteraciones
en su comportamiento que son considerados como signos de alerta indicativos
de la necesidad de una evaluación inicial como: el absentismo laboral, la desmotivación y la disminución
en el rendimiento laboral, la desobediencia e incumplimiento de las tareas propias del rol
laboral, los conflictos interpersonales, la irritabilidad excesiva y las conductas agresivas en el
trabajo, la falta de colaboración y la evitación del contacto con los compañeros y también la dificultad en
la toma de decisiones.
La decisión de consultar a un especialista depende del propio
trabajador; esto es esencial para tomar conciencia de la enfermedad para así poder comprometerse con el tratamiento y para adquirir autocuidado y
autoeficacia respecto a la propia salud. La mejor ayuda desde la red de apoyo sociofamiliar y laboral consistirá en
ayudarle a detectar las necesidades y fomentar su autonomía en pedir ayuda. Sin embargo, en otras ocasiones, es el médico de atención primaria el que detecta la problemática y decide ayudar al paciente.
El diagnóstico de los trastornos mentales relacionados el trabajo no puede depender únicamente de la descripción de los hechos y de la
interpretación subjetiva del trabajador, también es necesario llevar a cabo una
interpretación que no puede demostrarse con certeza, sino como probabilidad. Siempre se parte de las necesidades que presenta el paciente, sus quejas,
síntomas y disfunciones, el cómo interfieren en su entorno y sus opiniones acerca de la causa del malestar; se
deben escuchar con respeto las opiniones pero también es importante
indagar los posibles factores de vulnerabilidad individual.


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