La prevención, detección y tratamiento de las alteraciones mentales en el trabajo no es una situación sencilla dado a su carácter multidimensional, en el que intervienen factores personales, organizacionales y socioculturales. Además se debe sumar el estigma que se tiene sobre la enfermedad mental, en donde se evidencia que menos de una tercera parte de las personas con trastornos mentales recibe cuidado asistencial. Abordar estos aspectos necesita de una perspectiva que sea multidisciplinar que genere y al mismo tiempo reciba aportaciones de la medicina del trabajo, la medicina de familia y comunitaria, la psiquiatría, la psicología, la sociología, la enfermería y el trabajo social.